Bastante apartado de la vorágine de la gran ciudad, en el muelle 86 del río Hudson a la altura del barrio de la cocina del infierno (Hell's Kitchen), se encuentra amarrado el portaaviones USS Intrepid, veterano de la Segunda Guerra Mundial y Vietnam y convertido en barco museo desde 1982.
El ahora museo aeroespacial, es uno de los 24 portaaviones de la clase Essex construidos durante la Segunda Guerra Mundial y participante en las operaciones del Pacífico, siendo uno de los 4 barcos supervivientes de su clase convertido en museo, junto al USS Yorktown, Hornet y Lexington, siendo en realidad estos los sustitutos de portaaviones hundidos con el mismo nombre en la Batalla de Midway.
Las distancias en Nueva York son realmente grandes, y lo que parece estar a unas cuantas calles está normalmente en realidad, a literalmente kilómetros de distancia... sirva de aviso a navegantes, nunca mejor dicho. En nuestro caso, la visita al portaaviones USS Intrepid fue lo que hicimos tras recorrer el High Line en Chelsea, pero el recorrido desde la calle 34th hasta la 46th, altura por la que están los muelles, nos llevo prácticamente una hora.
Ciertamente requiere cierto esfuerzo llegar hasta los muelles donde está atracado el USS Intrepid. Las paradas de metro más cercanas son las de la calle 50th con la 8th Avenida, o la de la calle 42th con la 8th Avenida, en la Autoridad Portuaria, a un buen trecho de las orillas del Hudson donde está anclado el portaaviones. No obstante, como amante de la historia y de la de la Segunda Guerra Mundial en particular, solo puedo decir que merece la pena vislumbrar como a lo lejos aparece el casco del poderoso navío, para ya de cerca en toda su inmensidad admirar el grandioso buque.
El USS Intrepid iba a ser después del destructor USS Cassin Young el segundo y mayor navío que iba a tener el privilegio de visitar durante mi viaje de un total de tres históricos veteranos (para ir dando pistas el tercero sería en Philadelphia). Visitar estos trozos de historia viva sobre los que hasta ese momento solo había leído por dentro puedo asegurar que para todo entusiasta de la historia del siglo XX es una experiencia emocionante. Además, junto al USS Intrepid, por si no fuera poco con poder andar sobre y por dentro de semejante mole, se encuentra el USS Growler, uno de los primeros misiles balísticos convertido también en museo.
Un poco de historia
Siendo el cuarto barco de la Armada de los Estados Unidos en llevar el nombre este nombre, el USS Intrepid (CV-11) fue por orden de botadura el tercer portaaviones de la clase Essex, puesto en grada en agosto de 1943 como parte del esfuerzo bélico para igualar y superar el poderío de la Armada Imperial Japonesa, que tras el ataque sorpresa a Pearl Harbour con seis portaaviones llevaba la iniciativa en la guerra aeronaval con grandes éxitos iniciales, iniciativa que cambiaría con la derrota infligida al Japón tras la Batalla de Midway en 1942.
Durante la guerra, el portaaviones sirvió en el teatro de operaciones del Pacífico, participando en grandes batallas como la del Golfo de Leyte, en la que el Imperio Japonés perdió prácticamente la mitad de su flota en una época ya en la que se demostraba que los grandes acorazados habían quedado obsoletos y eran los portaaviones los que se convertían en los nuevos reyes de los mares que decidían el resultado de las batallas. Casi al final de la guerra, el 16 de abril de 1945, como otros barcos y cuanto más patente se hacía la derrota del Japón, el portaaviones fue atacado por un kamikaze.
Con la rendición del Japón, el USS Intrepid fue dado de baja hasta 1952, periodo durante el cual sería modernizado para ser dado de nuevo de alta y destinado principalmente al Atlántico, en donde serviría de buque de recuperación de vehículos espaciales de los programas Gemini y Mercury de la NASA. No obstante, también participó en misiones durante la Guerra de Vietnam, para ser dado de baja definitivamente en 1974 y convertirse en barco museo a orillas del Hudson a partir de 1982.
De hecho, aún entraría incluso "en servicio" en 2001, cuando tras los ataques a las Torres Gemelas sirvió como base general de operaciones y alojamiento a los investigadores del FBI que fueron trasladados a Nueva York para investigar los atentados.
El museo aeroespacial del USS Intrepid
Sin pudor puedo admitir que el regocijo de Gatto fue mayúsculo al tomar consciencia de su pequeñez comparado con la magnificencia del casco del antiguo Fighting I, contracción de dos apodos dados al USS Intrepid por su historial de servicio, The Fighting, aunque también por su mala suerte que lo hacía estar tanto tiempo en dique seco por reparaciones, periodo en el que lo llamaban The Dry I.
Aún teniendo en cuenta que comparado con un moderno portaaviones nuclear de la clase Nimitz el USS Intrepid no sería más que un barco de juguete, aún impresionan de cerca sus 250m de eslora y 38m de manga... y sobretodo su altura, que más allá de la torre de su superestructura, impacta por el tamaño y altura de sus cubiertas de vuelo y hangares.
Abierto como museo aeronaval de miércoles a domingo, de 10 a 17h, el USS Intrepid es otra de las atracciones que pueden visitarse (y en mi caso así fue como lo hice) con alguna de las tarjetas de CityPass que incluyen un determinado número de diferentes atracciones de Nueva York a precios reducidos. Si no, el precio de la entrada oscila entre los 25-30$ para adultos dependiendo exactamente en lo que se quiera visitar en el recinto del museo, ya que acceder al recinto del transbordador espacial, expuesto en la cubierta del USS Intrepid, tiene un coste adicional.
Para la visita del portaaviones, es recomendable tomar el ascensor que a tal efecto sube hasta la cubierta de vuelo del USS Intrepid, en donde están expuestos algunos aviones de caza míticos de la historia de la aviación, así como otros objetos voladores como helicópteros y otros cacharros. Así, sobre la cubierta de vuelo, se puede ver de cerca un Falcon F-16, un F-14 Tomcat, algunos MiG soviéticos, o el ominoso Blackbird de reconocimiento. Hasta el propio Will Smith (a quién por cierto vi en Times Square la primera vez que viaje a Nueva York rodando Hancock) jugaba al golf desde la cubierta del USS Intrepid subido a la aleta de ese Blackbird en "Soy leyenda".
En la popa del navío está además el llamado pabellón del transbordador espacial, en donde puede verse la lanzadera Enterprise, un objeto que ha estado en el espacio y que era parte del programa de la NASA de lanzaderas espaciales hasta que fue recientemente abandonado, siendo el último vuelo de un transbordador espacial en agosto del 2011.
Después de ver los pájaros y tomar algunas fotos de estos con el fondo de los edificios de Manhattan, lo más emocionante es visitar la torre de la superestructura del portaaviones, conservado tal y como estaba durante su servicio y con todo su equipamiento original. De esta forma se puede andar por los estrechos pisos de la torre subiendo sus escaleras para atravesar el puente de mando, la sala de comunicaciones, sala táctica y otras dependencias originales del navío. Increíble.
Para acabar la visita, las cubiertas inferiores, grandes espacios como grandes naves vacías en donde se aparcaban antaño los aviones, se llenan ahora con las exhibiciones del museo del USS Intrepid, generalmente sobre la historia del barco, sus tripulantes, objetos e historia de los veteranos que sirvieron, y alguna otra estancia adicional que se puede visitar, como camarotes de los marineros y la sala de la maquinaria del ancla.
En la sala teatro, un audiovisual proyecta también un corto documental sobre el historial de servicio del USS Intrepid, y su conversión en barco museo gracias a la asociación que se creó para su recuperación.
Así acaba la vista a uno de los lugares peculiares de Nueva York, o por lo menos a experimentar un trozo de historia no tan antigua aún viva... y a flote. Antes de abandonar el lugar, como no, es una visita obligatoria la de la tienda de recuerdos del museo, en donde entre otras cosas se puede adquirir una gorra como la del propio capitán del USS Intrepid...
Entusiasta de semejante cacharro cargado de historia, Gatto estuvo dudando si hacerse con una de esas gorras ya que resulta irresistible el diseño de las gorras de la Armada con la silueta del navío y su nombre... sin embargo Gatto se estaba reservando para otro navío, el último gran veterano que tenía previsto ver en un par de días... y de ese si que se hizo con su emblema, aunque a esa gorra le tendrá que hacer un par de agujeros para poder sacar las orejas... de gatto claro.
Referencias
Ya que el museo aeroespacial del USS Intrepid es enorme y va rotando las exhibiciones del museo, quizás pueda resultar apropiado planificar la visita para disfrutar lo máximo posible. Por alguna razón el día que estuve estaba bastante lleno de gente, con televisión y banda de música incluida, quizás por ser fin de semana, pero más vale planificar bien que encontrar sorpresas.
Museo aeroespacial del USS Intrepid
Un portaaviones botado durante la Segunda Guerra Mundial, convertido en un museo aeroespacial.
Sitio web: https://www.intrepidmuseum.org
El ahora museo aeroespacial, es uno de los 24 portaaviones de la clase Essex construidos durante la Segunda Guerra Mundial y participante en las operaciones del Pacífico, siendo uno de los 4 barcos supervivientes de su clase convertido en museo, junto al USS Yorktown, Hornet y Lexington, siendo en realidad estos los sustitutos de portaaviones hundidos con el mismo nombre en la Batalla de Midway.
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El Intrepid fondeado en la bahía de Nueva York |
Las distancias en Nueva York son realmente grandes, y lo que parece estar a unas cuantas calles está normalmente en realidad, a literalmente kilómetros de distancia... sirva de aviso a navegantes, nunca mejor dicho. En nuestro caso, la visita al portaaviones USS Intrepid fue lo que hicimos tras recorrer el High Line en Chelsea, pero el recorrido desde la calle 34th hasta la 46th, altura por la que están los muelles, nos llevo prácticamente una hora.
Ciertamente requiere cierto esfuerzo llegar hasta los muelles donde está atracado el USS Intrepid. Las paradas de metro más cercanas son las de la calle 50th con la 8th Avenida, o la de la calle 42th con la 8th Avenida, en la Autoridad Portuaria, a un buen trecho de las orillas del Hudson donde está anclado el portaaviones. No obstante, como amante de la historia y de la de la Segunda Guerra Mundial en particular, solo puedo decir que merece la pena vislumbrar como a lo lejos aparece el casco del poderoso navío, para ya de cerca en toda su inmensidad admirar el grandioso buque.
El USS Intrepid iba a ser después del destructor USS Cassin Young el segundo y mayor navío que iba a tener el privilegio de visitar durante mi viaje de un total de tres históricos veteranos (para ir dando pistas el tercero sería en Philadelphia). Visitar estos trozos de historia viva sobre los que hasta ese momento solo había leído por dentro puedo asegurar que para todo entusiasta de la historia del siglo XX es una experiencia emocionante. Además, junto al USS Intrepid, por si no fuera poco con poder andar sobre y por dentro de semejante mole, se encuentra el USS Growler, uno de los primeros misiles balísticos convertido también en museo.
Un poco de historia
Siendo el cuarto barco de la Armada de los Estados Unidos en llevar el nombre este nombre, el USS Intrepid (CV-11) fue por orden de botadura el tercer portaaviones de la clase Essex, puesto en grada en agosto de 1943 como parte del esfuerzo bélico para igualar y superar el poderío de la Armada Imperial Japonesa, que tras el ataque sorpresa a Pearl Harbour con seis portaaviones llevaba la iniciativa en la guerra aeronaval con grandes éxitos iniciales, iniciativa que cambiaría con la derrota infligida al Japón tras la Batalla de Midway en 1942.
Durante la guerra, el portaaviones sirvió en el teatro de operaciones del Pacífico, participando en grandes batallas como la del Golfo de Leyte, en la que el Imperio Japonés perdió prácticamente la mitad de su flota en una época ya en la que se demostraba que los grandes acorazados habían quedado obsoletos y eran los portaaviones los que se convertían en los nuevos reyes de los mares que decidían el resultado de las batallas. Casi al final de la guerra, el 16 de abril de 1945, como otros barcos y cuanto más patente se hacía la derrota del Japón, el portaaviones fue atacado por un kamikaze.
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Superestructura del USS Intrepid |
Con la rendición del Japón, el USS Intrepid fue dado de baja hasta 1952, periodo durante el cual sería modernizado para ser dado de nuevo de alta y destinado principalmente al Atlántico, en donde serviría de buque de recuperación de vehículos espaciales de los programas Gemini y Mercury de la NASA. No obstante, también participó en misiones durante la Guerra de Vietnam, para ser dado de baja definitivamente en 1974 y convertirse en barco museo a orillas del Hudson a partir de 1982.
De hecho, aún entraría incluso "en servicio" en 2001, cuando tras los ataques a las Torres Gemelas sirvió como base general de operaciones y alojamiento a los investigadores del FBI que fueron trasladados a Nueva York para investigar los atentados.
El museo aeroespacial del USS Intrepid
Sin pudor puedo admitir que el regocijo de Gatto fue mayúsculo al tomar consciencia de su pequeñez comparado con la magnificencia del casco del antiguo Fighting I, contracción de dos apodos dados al USS Intrepid por su historial de servicio, The Fighting, aunque también por su mala suerte que lo hacía estar tanto tiempo en dique seco por reparaciones, periodo en el que lo llamaban The Dry I.
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The Fighting I |
Aún teniendo en cuenta que comparado con un moderno portaaviones nuclear de la clase Nimitz el USS Intrepid no sería más que un barco de juguete, aún impresionan de cerca sus 250m de eslora y 38m de manga... y sobretodo su altura, que más allá de la torre de su superestructura, impacta por el tamaño y altura de sus cubiertas de vuelo y hangares.
Abierto como museo aeronaval de miércoles a domingo, de 10 a 17h, el USS Intrepid es otra de las atracciones que pueden visitarse (y en mi caso así fue como lo hice) con alguna de las tarjetas de CityPass que incluyen un determinado número de diferentes atracciones de Nueva York a precios reducidos. Si no, el precio de la entrada oscila entre los 25-30$ para adultos dependiendo exactamente en lo que se quiera visitar en el recinto del museo, ya que acceder al recinto del transbordador espacial, expuesto en la cubierta del USS Intrepid, tiene un coste adicional.
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Muelle 86 |
Para la visita del portaaviones, es recomendable tomar el ascensor que a tal efecto sube hasta la cubierta de vuelo del USS Intrepid, en donde están expuestos algunos aviones de caza míticos de la historia de la aviación, así como otros objetos voladores como helicópteros y otros cacharros. Así, sobre la cubierta de vuelo, se puede ver de cerca un Falcon F-16, un F-14 Tomcat, algunos MiG soviéticos, o el ominoso Blackbird de reconocimiento. Hasta el propio Will Smith (a quién por cierto vi en Times Square la primera vez que viaje a Nueva York rodando Hancock) jugaba al golf desde la cubierta del USS Intrepid subido a la aleta de ese Blackbird en "Soy leyenda".
En la popa del navío está además el llamado pabellón del transbordador espacial, en donde puede verse la lanzadera Enterprise, un objeto que ha estado en el espacio y que era parte del programa de la NASA de lanzaderas espaciales hasta que fue recientemente abandonado, siendo el último vuelo de un transbordador espacial en agosto del 2011.
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Falcon F-16 |
Después de ver los pájaros y tomar algunas fotos de estos con el fondo de los edificios de Manhattan, lo más emocionante es visitar la torre de la superestructura del portaaviones, conservado tal y como estaba durante su servicio y con todo su equipamiento original. De esta forma se puede andar por los estrechos pisos de la torre subiendo sus escaleras para atravesar el puente de mando, la sala de comunicaciones, sala táctica y otras dependencias originales del navío. Increíble.
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F-14 Tomcat |
Para acabar la visita, las cubiertas inferiores, grandes espacios como grandes naves vacías en donde se aparcaban antaño los aviones, se llenan ahora con las exhibiciones del museo del USS Intrepid, generalmente sobre la historia del barco, sus tripulantes, objetos e historia de los veteranos que sirvieron, y alguna otra estancia adicional que se puede visitar, como camarotes de los marineros y la sala de la maquinaria del ancla.
En la sala teatro, un audiovisual proyecta también un corto documental sobre el historial de servicio del USS Intrepid, y su conversión en barco museo gracias a la asociación que se creó para su recuperación.
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Puente principal |
Así acaba la vista a uno de los lugares peculiares de Nueva York, o por lo menos a experimentar un trozo de historia no tan antigua aún viva... y a flote. Antes de abandonar el lugar, como no, es una visita obligatoria la de la tienda de recuerdos del museo, en donde entre otras cosas se puede adquirir una gorra como la del propio capitán del USS Intrepid...
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Maquinaria de levado de anclas |
Entusiasta de semejante cacharro cargado de historia, Gatto estuvo dudando si hacerse con una de esas gorras ya que resulta irresistible el diseño de las gorras de la Armada con la silueta del navío y su nombre... sin embargo Gatto se estaba reservando para otro navío, el último gran veterano que tenía previsto ver en un par de días... y de ese si que se hizo con su emblema, aunque a esa gorra le tendrá que hacer un par de agujeros para poder sacar las orejas... de gatto claro.
Referencias
Ya que el museo aeroespacial del USS Intrepid es enorme y va rotando las exhibiciones del museo, quizás pueda resultar apropiado planificar la visita para disfrutar lo máximo posible. Por alguna razón el día que estuve estaba bastante lleno de gente, con televisión y banda de música incluida, quizás por ser fin de semana, pero más vale planificar bien que encontrar sorpresas.
Museo aeroespacial del USS Intrepid
Un portaaviones botado durante la Segunda Guerra Mundial, convertido en un museo aeroespacial.
Sitio web: https://www.intrepidmuseum.org
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